miércoles, 24 de septiembre de 2014

HOJA DE RUTA (de Merche y Jose). CANTABRIA



                                                             INTRODUCCIÓN

   
   Siempre he pensado que El Tiempo hace trampas; que su duración es inversamente proporcional a lo bien o mal que lo estemos pasando. De ahí que cuando sufrimos o esperamos algo con premura, se estire como si fuera de goma pero cuando estamos viviendo un buen rato  o de vacaciones parece que se pase en un pispás.  Para contrarrestar este efecto, yo le hago un poco de burla a Cronos  y, os aseguro que, si se hace bien, da resultados, por lo menos en cuanto a vacaciones cortas o escapadas se refiere.   
Todo empieza "antes de que empiece". Días antes de comenzar el viaje, Jose (con ilusión casi pueril), despliega sus mapas, guías, de la zona, folios y rotuladores, Bolígrafo en riestre va haciendo su hoja de ruta de cada día escudriñando meticulosamente el mapa, apuntando los lugares de interés*. Os aseguro que no hay iglesia románica, castillo o nacimiento de río  que pase por alto. En esto ya hemos sacado un poco de ventaja pues empezamos a disfrutar antes, planificando e imaginando lo bien que lo vamos a pasar.
Otra de las "burlas" consiste en ver muchas cosas en poco tiempo. Pero no a mata caballo, sino disfrutando  y asimilando todo lo que veamos, bebamos o comamos, respirando hondamente para atesorarlo en nuestra alma. 
Sacad fotos. Esto nos permitirá, a la vuelta, rememorar esos momentos y saborearlos de nuevo al editarlos y archivarlos en las nuevas  carpetas.
Pues estos son mis pequeños trucos para sacarle todo el partido a unas cortas vacaciones. Espero que toméis nota y os sea útil.

*Esto no quita para que, de vez en cuando, nos encante ir a la aventura y descubrir muchas veces cosas y parajes asombrosos.

                                                           CANTABRIA OCCIDENTAL

Cuando pronuncio "Santander" el corazón me da un vuelco de alegría ya que la mitad le pertenece como veréis más adelante.
Tras muchos años, hemos vuelto. Esta vez elegimos ir por la N-623, por el famoso Puerto del Escudo, al que recuerdo cuando iba de muy pequeña con mi familia; mi padre, mi madre, mis dos hermanas, algún amigo y yo, con un equipaje para pasar un larguísimo verano de dos o tres meses... en un 600!! La verdad es que no sé como podíamos ir por aquella carretera, a veces de noche y con niebla o detrás de un camión a velocidad desesperante.
Antes de llegar al Puerto pasamos por Orbaneja del Castillo que tiene un mirador en la carretera y es un paraje curioso al estar rodeado por montañas que asemejan murallas medievales con almenas y todo, También en el pueblo hay un castillito como su nombre indica. Continuamos para ver la Colegiata de San Martín de Elines. Alta y esbelta se eleva ante nuestros ojos pero cuando fuimos a entrar...oh, vaya; cerrada a cal y canto. El motivo fue que se iba a celebrar una boda y estaba llena de flores. Si os animáis a ir, llamad antes e informaros de que no haya previsto ningún enlace.
Pasado El Escudo, ya si, nos dirigimos a nuestro primer gran destino: Liencres. Aquí vamos a pasar los primeros tres días de los 10 que tenemos de vacaciones. Nos alojaremos en Somocuevas, un barrio llenos de chalets en un entorno precioso, cuyo paisaje son calas rocosas, hierba y gaviotas. Nosotros alquilamos una habitaciíon y un baño privado en la planta de arriba de un moderno chalecito. Tanto la dueña, Maru, como su madre son encantadoras.
Después de comer y dar una vuelta por el pueblo nos fuimos a tomar un gintónic a la playa de Valdearenas, dentro del Parque Natural Dunas de Liencres. 
El 2º día nos fuimos a Santander que está a tan solo 9 km, Soleado y preciosos nos encontramos Puerto Chico vestido de gala, con una Feria Gastronómica llena de jaimas con sus productos de la tierruca y  barecitos que ofertaban pinchos y cervezas.
El ambiente era estupendo, Aconsejamos a todo aquel que vaya por allí un viaje en barco de una hora de duración por toda la bahía y que rodea la Isla de Mouro y el Faro de Cabo Mayor. La visita desde la ciudad desde el mar es una pasada. Tuvimos la suerte de ver un sinfín de veleritos de clores practicando para la Competición Internacional que se celebraría a los pocos días, El Ferry que se dirige regularmente al puerto de Southampton pasó a unos pocos metros de nuestra barca. Qué impresión, parecía El Titánic!!
Muy recomendable es tomar unos caracolillos y un buen vermú de grifo en Solórzano, legendario bar en la calle Peña Herbosa, 17.
El día 3º lo dedicamos exclusivamente disfrutar de  El Sardinero. ¿qué puedo decir?, amigos, no hay palabras para describir lo que sentí. Tuve una extraña sensación, como si me observara a mí misma en el pasado.  Os aseguro que no hay un centímetro de esa playa en que no tenga un recuerdo, Fue ahí donde aprendí a andar, a nadar y a besar, como aquel que dice, Pero eso es otra historia, jaja.
Os aconsejo ir andando desde Santander  por el sin igual Paseo de Reina Victoria,  hasta llegar a El Sardinero, y dejar  que se nos muestre regio, en todo su esplendor; El Casino, El Hotel Real, El Maria Isabel y su 1ª y 2ª playas. Los preciosos Jardines de Piquío, donde tanto jugué, El Paseo de Los Castros, San Roque, El Auditorium, pequeño escenario en forma de concha donde pasé muchas tardes viendo guiñol y comiendo regaliz, y, a su lado, en un rincón, minúscula y tímida se muestra La Fuente de Cacho, si, la que canta la afición de El Racing CF; "...Voy a la fuente de Cacho a beber un poco de agua que me han dicho que es muy buena beberla por la mañana, dimé, dónde vas morena dimé dónde vas salada"
Resumen del día: Playa, Sol. Rabas en el Miramar y gintónic en el Lisboa.
Abandonamos Santander y Liencres con tristeza para dirigirnos con ilisión a nuestro próximo destino, Oreña.
                                                                
4º día. En algo más de media hora recorrimos los escasos 30 km. que separan Liencres de Oreña que elegimos por estar casi pegado a Santillana y Altamira.
Aquí habíamos reservado una habitación en una casa rural muy bonita y tranquila; La Posada de San Pedro, una Casona de piedra con muchas flores en el barrio de Bárcena. Cuatro largos días nos esperaban, De momento nos recibieron con una botella de cava brut helado que nos reservamos para la noche.
Oreña tiene unos  acantilados desde los que se contempla el Cantábrico agitarse cuando está intranquilo. Toda una terapia para templar nuestros nervios. Yo me pasaría horas observándolo.
A los amantes de  cuevas  muy cerca, en el barrio de Perelada se encuentran la de Cualventi que tiene restos prehistóricos y  fueron habitadas hasta la Edad Media,
La Iglesia de San Pedro del s. XVI está en el centro del pueblo. Y la joya del lugar está en el barrio de Caborredondo, la Ermita de San Bartolomé, prerrománica del s IX y que se puede visitar pidiendo la llave a una vecina de la casa de enfrente que te la muestra amablemente.

Para del 5º día teníamos programado una excursión a Suances. Tras un desayuno a base de zumo natural, café o té y unos deliciosos bollos recién horneados por la dueña, nos pusimos en camino. Llegamos   en un periquete ya que está a unos 10 km. Está al este de Santillana y su paisaje te deja  boquiabierto por su belleza en la desembocadura de los rios Saja y Besaya y por sus playas, De las cinco que tiene, destacan, la de La Concha que es una bahía acogedora, antiguo balneario de veraneantes, Pero sobre todo...la de Los Locos, Nunca he visto playa igual. Se accede por un buen tramo de escalones de piedra (unos ciento y pico) pero tiene una extensión de césped verdísimo y aterciopelado con sus duchas donde la gente toma el sol sobre sus toallas multicolores, A mitad de la cuesta hay un chiringuito-restaurante resguardado con toldos y  desde cuyas mesas de madera puedes degustar una cerveza disfrutando de unas vistas únicas. Si continúas las escalera hasta el final (nosotros nos quedamos en el chiringo) llegas a una inmensa playa de arena fina y rocas donde jóvenes surferos cabalgan espumosas olas, los niños juegan a sus anchas y mayores toman el sol con la agradable brisa. Arriba , entre estas dos playas, se puede pasear por la montaña hasta llegar a un mirador con forma de pequeño anfiteatro para descansar. Allí saboreamos un exquisito bocadillo de anchoas de Santoña y tomate natural. Si La Gloria existe debe de ser algo muy parecido.
Para quemar las calorías ingeridas seguimos paseando por una senda abrupta de aquel monte asalvajado todo camino de cabras y altibajos. A muy escasos metros, abajo, la mar imponente. Caminamos hasta llegar a un acantilado que forma un entrante de aguas a modo de bufador donde abajo culminan y entran las olas para volver a salir en un vaivén hipnótico. La verdad es que faltan las palabras para describirlo. Respiré todo lo hondo que pude mientras Jose trepaba e inspeccionaba el terreno. Sacando fotos descubrí enfrente a un joven que colgaba casi al vacío cogiendo lo que pudieran ser fósiles a golpe de martillito. Se la estaba jugando. En fin...
Merecidos refrigerios a pie de playa y vuelta a Oreña. Cena, cava y caer rendidos fue todo   uno.

Día 6º, Cuevas de Altamira, La "Neo-cueva" está muy bien reproducida pero siempre hay una vocecilla aguda y risueña en mi oreja  que me dice  "son de mentira, son de mentira". (Hay un día a la semana en que se sortean cinco afortunados entre todas las entradas para visitar las auténticas. Ese día era mañana. así pues, al día siguiente  el pobre Josito se levantó a las 7 y fue a probar suerte aunque se volvió desilusionado al ver dos autocares y muchísimos coches. Qué pena!!)
Santillana del Mar, la de las tres mentiras, pues no es santa, ni llana  ni tiene mar, es visita obligada para los amantes lo bello, Hay que perderse por sus callejuelas empedradas y entrar en sus tiendas de productos típicos y recuerdos. la Colegiata es magnífica y tiene un claustro espectacular. Los capiteles de sus columnas son todos distintos y representan interesantes escenas sobre el bien contra el mal.
Solo hay dos lugares con dos Paradores, a saber, Sto, Domingo de la Calzada y Santillana del Mar. El Gil Blas es un sitio óptimo para tomar un vermú sin prisa . Santillana tiene una amplia oferta gastronómica y nosotros elegimos un Restaurante con las mesas dispuestas en un gran patio. Con mis pies hechos trizas por el bonito empedrado histórico- artístico volvimos a La Casona. ¡Qué agradable sensación entrar en la habitación tan limpia y arreglada después un día bien pateado!! Tras una ducha caliente, cena con velitas en la habitación: cava helado, la mejor cecina que he probado, anchoas y queso. A dormir!!

7º día. En el campo de batalla Belondios y Golbardos luchaban encarnizadamente cuando una musiquilla lejana fue subiendo de tono hasta que  la reconocí: el maldito despertador. Qué pronto se pasa la noche (todo un clásico cortesía del sr. Tiempo). Al contale mi sueño a Jose, se rió a carcajadas diciendo que Belondio era un río  y Golbardo, un pueblo  por los que habíamos pasado. Lo que hace el subconsciente! Tras otro desayuno en el acogedor comedorcito pusimos rumbo a  Castañeda por su Colegiata. A Galizano por su playa a la que, a veces, íbamos de excursión con mis cintas de Serrat. A Cabo de Ajo, para ver su faro, aunque no se puede ver pues está cerrado a cal y canto con un cartel de "Prohibido". A  Bareyo por su iglesia románica y, por último a  Santoña...por sus anchoas, Tiene esta un bonito paseo marítimo donde pasean tranquilas las familias y las parejas. Sobre una gran alfombra de césped se ubican unas tumbonas de piedra de lo más cómodo para ver los barcos que llegan al final de la tarde en un ambiente diáfano y como sin prisa. También se alinean en paralelo al paseo terrazas donde refrescar el gaznate (aún a costa de que "te claven" bien).
Sé que parecen muchos sitios para un solo día pero, por suerte, están muy juntos y eso facilita mucho las cosas.
Y para redondear el día acudimos a la reserva de una cena romántica, cortesía de nuestros vástaguers en  la Casona Rural Camino de Hoz en Anero: ensalada de anchoas, parrillada de verduras y chuletón a la brasa. ¡Cómo cansan las vacaciones!

8º día. Llegamos a Comillas sobre las 11 y aparcamos cerca del faro donde dimos una vuelta por el pequeño puerto y tomamos una cerveza frente al mar. Luego nos dirigimos al centro. El vermú sabe diferente en esa plaza llena de flores. Nos montamos en el trenecito turístico que nos dió una idéa de qué visitar. Después de comer empezaba el trote. El Palacio de Sobrellano lo mandó construir Antonio López López, un acaudalado vecino dueño de astilleros que envíó barcos para la guerra de Cuba, a lo que el rey agradeció nombrándole Marqués de Comillas. Su arquitecto, Joan Martorell lo terminó en 1888. Gaudí intervino también realizando algunos muebles. Es de estilo neogótico y en su interior me llamaron la atención las chimeneas de cada salón y los artesonados.
A continuación, El Capricho, un palacio modernista que Máximo Díaz de Quijano, concuñado del Marqués de Comillas encargó a Gaudí. Es de corte orientalista con un alminar. Está forrado en su exterior por azulejos de girasoles ya que en esta planta pensó Gaudí para darle sentido al palacio: Quería que el sol iluminara cada estancia en el momento en que se usa, Por ejemplo, los dormitorios orientados al este, el comedor al mediodía y a poniente las salas. Como Quijano era amante de la música, incluyó elementos relacionados, como claves de sol en el tejado, vidrieras con un pájaro tocando el piano o una abeja tocando la guitarra, Hasta una ventana musical!! Destacan su mezcla de estilos, sus balcones-banco  y sus ricos artesonados. El palacio gira en torno a un invernadero del gusto de la época. Lo concluyó en 1885. Podría estar horas hablando de este genio y su obra, pero no es el momento. Solo diré que el pobre señor Quijano lo disfruto 7 días antes de su muerte, Ainsss!!
El Capricho fue restaurante durante muchos años hasta que la Comunidad de Cantabria no pudo afrontar su mantenimiento y se lo vendió a un grupo japonés que lo tiene como museo y para celebrar eventos.
Como cabe esperar nos recogimos temprano Jose, yo y mis pies.

Día 9º. Rumbo a Fuente De!! Salimos temprano parando en Puente Nansa que estaba en fiestas donde tomamos unas patatas "sin chorizo" y yo sin cobertura. Pero antes nos dirigimos a
Las Cuevas de El Soplao, en Rionansa, parada obligatoria. Están consideradas únicas en el mundo por sus formaciones geológicas de estalactitas, estalagmitas, abundantísimas excéntricas y grandes coladas. Se accede en un vagón de tren de la antigua mina y el espectáculo es prodigioso, diríase que nos hallábamos en un planeta ignoto o en una novela de Verne. De sus 20 km., solo 4 se pueden visitar. Es una experiencia única.
Llegamos a mi querido Potes por la temprana tarde. Es un pueblo en el que me encuentro muy a gusto; sus tiendas de suvernirs en la calle soportalada. esa callejuela empedrada con restaurantes cuyas terrazas cuelgan del otro lado, mirando hacia el rio y su puente. Sus establecimientos que exhiben a la puerta productos típicos, quesos, licores, duces...Es un placer recorrerlo sin prisa. No puede faltar la visita al Monasterio de Liébana y su Beato. Hacia el fondo del paraje hay un manantial muy bonito y arriba del todo una pequeña ermita con una vista muy agradable.
En el valle de Los Picos de Europa se posa El Parador de Fuente De, uno de nuestros favoritos por su el enclave privilegiado. Abrir las ventanas de la habitación y ver un prado verdérrimo del que emerge esa montaña, que a penas si logras ver entera estirando el cuello, es algo excepcoional. También podemos observar el trasiego del teleférico cuya estación está a pocos metros del Parador.
No importa las veces que suba a la cima, siempre experimento la misma sensación; uno se siente pequeño ante tanta grandeza, Hay veces que La Naturaleza nos sobrepasa y nos empequeñece. Respiremos profundamente, inhalemos algo de esa enormidad y hagámosla nuestra durante unos instantes, sintiéndonos parte de ella.

Jose la goza compartiendo un bocadillo de chorizo con los cuervos, que, encantados revolotean a su alrededor y comen de su mano o "cazan" las migas al vuelo. Niños y mayores se arremolinan para ver tan raro espectáculo y, atónitos le sacan fotos. Tal vez deberíamos plantarnos seriamente dejarlo todo y mudarnos a lo alto de Peña Remoña para crear un circo,
Rica cena en el Parador y a disfrutar el poco tiempo que ya nos queda.
Al día siguiente, día 10º, tras el desayuno y unas últimas fotos abandonamos nuestra querida montaña y comenzamos la vuelta. Pero....negándonos a terminar nuestras vacaciones decidimos parar a tomar el vermú y a comer en nuestro también querido Parador de Cervera de Pisuerga. Nos pillaba de camino y creímos que era una buena manera de concluir nuestro periplo.
Amigos, lo decíamos al principio, todo lo bueno se acaba pero, no me negaréis que le hemos sacado un buen partido a estos 9 días y que Cronos estará un poco contrariado de que,,,una vez más lo hayamos logrado. Carretera y manta.
Ahora...a pensar en la siguiente escapada, (ya queda menos)




    

miércoles, 19 de marzo de 2014

MADE IN PORTUGAL

España y Portugal; dos países que comparten península. La geografía no entiende de esas líneas de factura humana que nos vienen a decir "aquí acaba lo tuyo y empieza lo mío". Por tanto podríamos decir que Portugal, físicamente, es como la continuación paisajística de una parte de Galicia, de Castilla, de Extremadura y de Andalucía. Es un país mediterráneo bañado por el Atlántico. Pero, no nos engañemos, el parecido acaba ahí.
Hace unos días estuve en el precioso Algarve y paseando por Tavira encontré una zapatería curiosa situada en una casa antigua, que exhibía calzado variado de señora y caballero ofertado en su gran mayoría al ridículo e increíble precio de 5€. No pude resistir la tentación y pasé. Me probé unas graciosas botas rojas (precisamente las que han dado pié a este post, nunca mejor dicho) y las compré. Ya en el hotel las examiné con detalle y vi que en su etiqueta rezaba "made in Portugal"; mi asombro fue grande pues me figuraba que serían chinas. Además están muy bien fabricadas, la verdad, a no ser que cuando llueva se me destiñan los pies y me los deje como a un súcubo cualquiera. Los días siguientes estuve atenta y pude comprobar que la mayoría de los productos cotidianos están hechos allí y esto me dió que pensar pues aquí es todo del país de las mandarinas y el pato laqueado, incluídas cosas de prestigiosas marcas adquiridas en comercios de renombre.
En un principio lo atribuí a  una suerte de proteccionísmo económico dada la situación actual, pero este pensamiento pronto   se desvaneció.  Empecé a recordar hasta donde mi memoria llegaba que los españoles, siempre históricamente prepotentes con nuestros vecinos, traspasábamos la frontera para comprar mantelerías, toallas, sábanas  calcetines y toda suerte de mercancías. Esto me hizo preguntarme que cómo era posible que ellos fabricaran   el doble de calidad a mitad de precio que en España. No se trataba de ir a Tailandia o a ningún puerto franco; estaba a pocos kilómetros de nuestra casa, lo que en su época hizo proliferar el trasiego de autocares llenos de españolitos que apartábamos nuestra altivez para traer bolsas llenas de bragas buenas, bonitas y baratas. Por supuesto no tengo un máster en socioeconomía lusa pero mis entendederas me dicen que esto es fruto de lo que doy en llamar "economía natural", vamos que lo normal es que un país fabrique sus productos anteponiendo el autoconsumo a la importación, 
-aunque esta también sea importante- y claro, con unos impuestos moderados y adecuados que lo han propiciado durante años. Está bien planteado desde hace mucho tiempo y hoy, pese a la crísis, se nota; han tenido su recompensa a largo plazo. Hay mucho menos índice de paro que aquí, la carestía es menor y por tanto se consume más y mejor.
En el país de la bravuconería, por el contrario SIEMPRE ha sido todo mucho más caro que en otras partes de su entorno. Incluso antes de que el IVA fuera concebido, ya existian otros impuestos altísimos por no mencionar algo tan typical spanish como los intermediarios - esa especie autóctona que ha vampirizado y vampiriza nuestra economía-.  Aquí siempre ha "importado" más la exportación (bonita expresión, verdad?). De nada vale que en Elda se fabriquen los mejores zapatos del mundo si cuando necesitamos unos buenos tenemos que adquirir unos italianos o, colmo de los colmos, si éstos mismos señores nos compran nuestro aceite de oliva virgen extra a precio irrisorio y lo etiquetan como suyo desde hace décadas exportándolo a precio de oro. Ay!!
Paseo por las bonitas costas del país contiguo y encuentro restaurantes portugueses exibiendo orgullosos sus menús en portugués y luego en otros idiomas. Bacalhau grillau. Cataplanas. Salada de polvo.
Paseo por las bonitas costas nuestras y... qué veo?? restaurantes alemanes, regidos por alemanes para clientes alemanes. Pizarras mostrando sus menús impronunciables que eclipsan la sangría y la paella. 
Es bastante penoso para mi tener que reconocer todo esto pero si hubiéramos actuado como nuestros vecinos desde años atrás otro gallo nos hubiera cantado. Está a la vista que a ellos ya les cantó.

miércoles, 26 de febrero de 2014

EL MOLDEADOR DE SENSACIONES

              
Lo tenía todo para llevar una vida relajada física y espiritualmente, sin embargo aquel joven que nació a mediados de enero de 1839 en Aix-en-Provence en el seno de una familia próspera, padecía un  impulso febril por crear un estilo de pintura propio y llegar a compartir algún día museo junto a sus pintores más admirados.
Actualmente vemos su nombre   asociado a otros genios de su tiempo, especialmente a  Van Gohg y Gauguin pero esto  es debido a que estos tres genios sentaron las bases de corrientes imprescindibles para el desarrollo de la pintura moderna. Por lo demás Paul Cézanne no tuvo nada que ver con el espíritu romántico, efervescente y  aventurero de sus colegas, amantes de viajes a parajes ignotos y exóticos para reflejarlos luego en sus obras.
Por el contrario, pasó su vida entre la campiña de La Provenza y París.
Al vivir desahogadamente tampoco llevó una vida bohemia como la mayoría de los artistas coetáneos que, como es sabido, sufrieron un sinfín de calamidades, careciendo de dinero para su sustento e incluso para comprar oleos y pinceles  -a veces teniendo que pintar con los dedos sobre cartones o tablas-
Cézanne fue incomprendido en su tiempo. Tenía fama de huraño y sus detractores le calificaban de demente y de pintar como en estado de delirium tremens. En 1890 alcanza su máxima capacidad expresiva, su tendencia a geometrizar el paisaje y crear puntos de vista desde una perspectiva heterodoxa le valió la admiración de varios mecenas como Ambrose Vollard, marchante que le dedicó su primera exposición monográfica en 1895 además de adquirir muchas de sus obras. Esto le supuso al artista el éxito y el reconocimiento general que compensaría el hecho de que, menos una vez, le negaran exponer en el Salón de los Rechazados junto a Monet, Renoire, Sisley o Pisarro -entre otros-  con quien  mantuvo una amistad que le influyó en algunas de sus  obras.
Cada vez más lejos del Impresionismo, Cézanne desea captar el orden y equilibrio de la realidad con una voluntad racional. Le interesa representar la esencia de las cosas pero no desde una verdad óptica, es decir, intenta modelar sensaciones. Esto le convertirá ni más ni menos que en el padre del Cubismo. Picasso confesó admirar y estudiar sus obras con rigor, casi pincelada a pincelada para aprender de él.
Murió una mañana de finales de octubre de 1906, a los pocos días de desmayarse al sorprenderle una tormenta mientras pintaba al aire libre.  Curioso final para un genio atormentado por su arte.
De todo su legado descomunal, el Museo Thyssen ha elegido 58 obras. Así pues tenemos la gran suerte de poder degustar esas magistrales pinceladas a un palmo de nuestra naríz.
Ineludible cita para los amantes de lo bello. Hasta el 18 de mayo.


lunes, 13 de enero de 2014

LA REALIDAD-FICCIÓN DEL PRESENTEFUTURO

Hoy me he levantado con una extraña sensación; algo se agita en mi alma que me produce angustia y desasosiego. Presta a analizar el porqué indago en mis entresijos neuronales y creo haber hallado la respuesta. El tiempo lo hemos concebido siempre en pasado, presente y futuro. En esta línea hemos conformado etapas y devenires de la Historia. Pues bien, tengo la sensación de asistir a un cambio raro, no de revolución, que eso siempre sería positivo, sino todo lo contrario. Me siento en el punto álgido, el vórtice, el ojo del huracán o el epicentro, si os gusta más, del Presentefuturo pero con la contradicción de que nos conduce al pasado (¿paradoja en sí misma?) Cada día se suceden grandes cambios involutivos que me dejan confundida, aturdida. Este "Regreso al Presente", no hay Condensador de Fluzzo que lo resista.
Pienso en Pinocho pero hoy no hablaré de mentiras de narices sino de realidades descaradas. Reproduzco mentalmente la imagen del hijo de Gepeto, ya niño, convirtiéndose en burro al no aprender. Le crecen orejas, hocico, pezuñas y rabo. ¡Pobres niños venideros!. Las generaciones futuras han de tener el tesón de aprender por sí mismos, de cuidar los modos, de estar alerta mucho más que sus predecesoras. Los padres serán a la par educadores y tendrán la obligación de enseñarles más que nunca el amor a la sabiduría, al arte, volcar en ellos todo lo que en su día tuvieron la oportunidad de aprender. Casi con trazas subversivas. Cierro los ojos y veo una calle, de noche y padres con carteles y pegamento forrando las paredes con tablas de multiplicar, los ríos, poesías... Veo a los Hombres-Libro de Fahrenheit 451. A propósito que ayer escuché que Google está entrando en bibliotecas y centros sagrados del saber como un elefante en una cacharrería escaneando todo libro viviente, sin permiso de autores ni editores, en un megaproyecto por recopilar todo el saber. Esto me ha puesto los pelos de punta y por más que me froto la piel ahí siguen, como escarpias, pues no dejo de pensar que cuando ya lo haya logrado le falte tiempo para sacar sus mangueras de fuego.  
La sombra de la mediocridad, más mediocre que nunca, es alargada como el ciprés de Gironella y acecha en las esquinas, se infiltra por los recovecos de Internet, sale del televisor como la niña de The Ring pero dando más miedo -que ya es decir- y se arrastra hasta nosotros para instalarse en nuestras mentes, contagiándonos hasta lograr que vayamos deambulando por las calles con las cabezas huecas de ideas y el alma exenta de emociones como dignos hijos nacidos de tiernas y verdes vainas.

LA FOTO

Juro que esto que voy a contaros es verdad. No se trata de ninguna leyenda urbana; no le pasó a alguien que conoce al amigo de un amigo. Esta es la historia de lo que le sucedió a mi hermana Miranda y yo fui testigo.
Fue a finales de octubre. Habíamos quedado como todos los domingos con nuestros amigos a la hora del aperitivo. Casar del Río, nuestro pueblo, se iba pincelando con colores otoñales aunque el sol brillaba, reticente a  abandonar el estío e invitando a ocupar las terrazas que se alinean en la ribera. Pronto nuestra mesa se llenó de vinos, botellines y tapas mientras hacíamos gala de nuestro buen humor riendo y contando las anécdotas de la semana. Y de repente apareció como por ensalmo. La vieja gitana con su cara oscura, su moño greñudo y su verruga en la barbilla. He de decir que es toda una institución en nuestro pueblo, que aparece  por donde vayas, con sus ramas de espliego que te da a cambio de unas monedas. A Miranda siempre la sacaba de quicio y tan pronto la veía le volvía la cara o la mandaba lejos echando sapos y culebras. Esta vez, para evadirla, mi hermana sacó su móvil e hizo ver como que me enseñaba algo pero antes de que la gitana se girara por completo Miranda en décimas de segundo le sacó una foto. Con aire triunfal de  futuro Pulitzer dijo –“Ya es mía. Ahora su alma me pertenece”. Risas y aplausos. –“Chico, otra ronda”.
El martes la llamé para ir de compras y me dijo que no se encontraba bien. Le dolía la cabeza y estaba revuelta. –“¿todavía te dura la resaca, sister? Cuídate”. Pero el viernes fue ella quien me llamó diciéndome que se encontraba muy mal, que estaba muy cansada y tenía pesadillas y fiebre. Corrí a su casa. Corrimos al hospital. Cuando la vi me quedé sin palabras; había como…menguado, sus ojos azules se tornaron oscuros y se hundían en su cara de tez cetrina. Los médicos no sabían qué tenía, posiblemente algún virus pero no le bajaba la fiebre y vomitaba sin parar una bilis verduzca.
Al segundo día, mientras dormitaba exhausta en un sillón del pasillo el doctor me tocó el hombro suavemente y me dijo  -“Lo siento mucho. Su hermana ha fallecido”. ¿¿Queeé??. No podía ser. Lloré y lloré hasta no tener lágrimas. Una enfermera me entregó sus escasas pertenencias en una bolsa de plástico: llaves, cartera y móvil. Me dijo que ya estaba lista en el tanatorio. Mis amigos, que brindaran con nosotras días atrás, me acompañaron ahora en mi dolor y al fin reuní el valor suficiente y me acerqué. Aquella mujerona del domingo pasado yacía ahora como un pequeño monito amortajado. Y ese grano en la barbilla (¿verruga?, no) Mis ojos se detuvieron en sus manos juntas que sostenían…un ramo de esp l IEGOO!!. Ahora lo comprendí todo. Cogí su móvil, fotos, venga, venga… Ahí estaba. La gitana ahora con cutis claro y terso miraba con ojos azulados directamente a la cámara con una sonrisa infinita que helaba la sangre. Ignoro el tiempo que permanecí mirándola sin ver. Con dedo de autómata borré la foto. Después todo se fundió en negro.

Tras concluir mi relato, el tribunal médico del Psiquiátrico de San Carlos intercambió serias miradas de complicidad. –“Todo irá bien. No tienes que preocuparte por nada. Aquí estás a salvo. Ahora descansa”. Sí que debía de estar mal porque a lo lejos, mientras me llevaban a mi habitación creí escuchar a The Carpenters.




sábado, 21 de diciembre de 2013

#HÁZTE ESPAÑOL

Yo no soy Chus Lampreave. Esto no es un anuncio de jamón. No me gustan los nacionalismos ñoños y sensibleros. No  me siento "orgullosa" de ser española, sencillamente porque la terminología es errónea; es un problema de semántica. Uno puede estar orgulloso de algún logro personal. Se puede estar orgulloso de que un hijo haya, con esfuerzo, logrado su meta. Podemos sentir orgullo de un amigo por luchar y  salir victorioso de los dientes del cáncer. Pero de haber nacido aquí o allá...nosotros no hemos hecho nada, ha sido el azar esparciendo sus semillas al que, por otra parte, le da lo mismo que nazcas en Albacete o en Katmandú.
Pero, ¿qué somos?, ¿somos europeos porque estamos arruinados en euros?, ¿porque pagamos a la Merkel con la misma moneda? (ja ja, ya quisiéramos, pero me refiero al euro, no al dicho; cosas de la riqueza lingüística del español. Nuestra única riqueza). ¿Somos españoles?, ¿sabemos lo que significa ser español?...Ah, espera, si que lo sabemos. Somos de La Roja. Nos hemos desgañitado hasta la afonía. Hemos brincado hasta la extenuación. Hemos abrazado más fuerte que a nuestra madre al desconocido que teníamos al lado en el bar cuando en  la palabra GOOOOOOOL!!! se ha resumido todo nuestro diccionario. Pero ha merecido la pena. Si, ha sido un gran triunfo. Mañana iremos con el corazón henchido de alegría a nuestro precario trabajo de currito malpagado por un contrato basura, a la interminable y vergonzosa cola del paro o le daremos a nuestros hijos un bocadillo mágico de pan con pan. Pero somos campeones. ¡Cuanta adrenalina desaprovechada!. Si toda esa furia la empleáramos en hacernos valer; en ganarnos el respeto ante el mundo, ante Europa y ante nosotros mísmos...
Como dice "San" Savater, "la ciudadanía tiene que tener confianza en su país que es un estado de derecho y tomarse en serio la democracia. Conocer sus obligaciones, aunque esas ya se encargan de recordárnoslas todos los días, pero sobre todo sus derechos". En el Reino Unido por ejemplo, no aceptarían jamás tanta reforma en la enseñanza. Aquí uno puede estudiar una carrera y sufrir tres o cuatro reformas. Ellos saben muy bien que son Ingleses. Son fieles a sus principios sea quien sea quien gobierne. En Francia las multitudes se echan a la calle a la mímima de cambio y sus estudiantes no permiten que les rebajen ni un ápice sus privilegios. Pero claro, en Francia tuvo lugar una revolución, la primera gran revolución que, aunque burguesa, no dejaba de serlo y lo llevan en sus venas. Ellos saben perfectamente que son franceses.
 ¿Y nosotros...?
Nos conformamos con poner verde a fulano o mengano en las redes sociales y la mayoría de las veces hacemos chistes fáciles y nos chanceamos de cosas verdaderamente serias; cosas que son groseras y grotescas. Hemos despotricado contra reyes y elefantes, urdangarines, blesas, gürteles y toda la ponzoña que nos rodea. Esa es nuestra manera de desahogarnos. Ya hemos cumplido.
Antes no había internet para hacer quedadas y protestas, pero el pueblo sabía organizarse. Tenemos mucho que aprender o recordar.
Del anuncio publicitario que todos sabemos solo diré que, podrá gustar o no gustar, pero qué duda cabe que ha creado controversia, ha invitado al debate y eso siempre es positivo. Yo lo veo como una colleja para que espabilemos y sepamos que la boca no la tenemos solo para comer jamón. Merece la pena, pues, esforzarnos y apreciar lo que somos. Queremos cambiar de país porque estamos hartos, pero no nos confundamos, no hartos de España, sino de sus pazguatas gentuzas mandatarias. Nos han confundido y hecho olvidar hasta quienes somos, nuestra idiosincrasia, nuestra manera de ser. Solo europeos para lo malo. No lo pienses más: Házte español. 

viernes, 13 de diciembre de 2013

MI ÁRBOL DE NAVIDAD




Tal vez debería empezar diciendo que, actualmente, la Navidad sirve básicamente para dos cosas, a saber, gastarnos nuestras exiguas pecunias en más comida, más bebida, más regalos, más...y MÁS, pero sobre todo sirve para recordarnos el inexorable y feroz paso de El Tiempo (The Monster, como lo llamaba mi buen Terenci Moix) que se abalanza hacia nosotros cada año más deprisa. Parece que fue ayer cuando guardamos la parafernalia navideña y ya la estamos sacando otra vez. He de reconocer que cada año me da más pereza poner el árbol pero cuando abro la caja y contemplo todos los adornitos guardados con esmero (un tanto maniático por mi parte he de confesar)  siento una extraña regresión en el tiempo que me hace adornarlo con la misma ilusión y entusiasmo de la primera vez y voy colgando lentamente mis queridos enanitos, estrellas, renos, manzanitas, bolas, con parsimonia, saboreando cada momento...bueno y también la copa de cava que me bebo al mismo tiempo. Aunque, realmente no  hubo una primera vez en sí misma, ya que fui tomando parte de esta tradición de manera paulatina desde mi más tierna infancia.
 En los años 60 en España no era costumbre poner el árbol; casi me atrevería a decir que ni siquiera estaba bien visto. Una costumbre extranjera que venía a contaminar nuestras fiestas más entrañables. "Lo nuestro es el Belén y los Reyes Magos", decía la gente con cerrazón casi fanática. Doy gracias a que no había inquisición, que sino... Nos sentíamos un poco herejes, pero nos entusiasmaba, sobre todo a mi padre que con su excesividad casi infantil venía siempre por estas fechas con una rama de pino -entonces no vendían abetos- de casi dos metros que recibíamos con aplausos y alegría sin igual. Pronto mis hermanas casi veinteañeras se ponian manos a la obra y unían pequeños juegos de luces para hacerlos más grandes. La mesa del salón se convertía en un taller artesanal lleno de papeles brillantes, cartulinas, cintas de seda, pinturas, tijeras y pegamento y confeccionaban con maestría angelitos, paquetitos de regalo, lacitos, y un sinfín de adornos. Yo, apenas un mico, asomando mis ojos por la mesa, miraba ensimismada y pronto me atreví a hacer mis pinitos, nunca mejor dicho, aunque naturalmente no colgaran mis deformes muñecajos  en el árbol.
La obra concluía con unos copos de algodón colocados de manera casual. Tras nuestro ritual pagano particular, apagábamos las luces y entonces ese momento era algo realmente MÁGICO. Creo que es la sensación y el recuerdo más fuerte de toda mi infancia; eso y los regalos con los que Los Reyes Magos -aquí si que no había papanoeles que valgan-  llenaban todo el salón.
Aprovechémonos pues, oh amigos, con regocijo de estos inocentes deleites, no vaya a ser que en breve decreten el Impuesto de Espumillón. 
Feliz Navidad!!